NOS HEMOS MUDADO A www.luis-murillo.com

Dan Foster, el Papa Adriano VII, JFK, Marilyn Monroe, Claudia Patricia Montini De Angelis, Lola Portal, monseñor Palmer, etc, etc, y un servidor, Luis Murillo, hemos estrenado casa en

www.luis-murillo.com

Deseamos que nos visitéis porque os esperamos con muchas sorpresas, entre ellas que LA PÚRPURA NEGRA ya está publicada en ebook por la editorial Literaturas Com Libros.

Saludos, besos y abrazos para todos.

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

KENNEDY Y EL FRANQUISMO CATÓLICO.

Por su interés para los lectores de CURRICULUM MORTIS, transcribo un trabajo publicado en “Libertad Digital” por Fdez Barbadillo sobre un curioso episodio de la campaña hacia la Casa Blanca del mítico JFK.

España, un lastre en la carrera presidencial de Kennedy

Por Pedro Fernández Barbadillo

En su campaña para la presidencia de Estados Unidos, John Kennedy tuvo que luchar contra el prejuicio católico de muchos de sus compatriotas, que le consideraban poco de fiar por sus creencias religiosas. Kennedy llegó a pedir ayuda al régimen franquista.

Un católico puede presentarse en los estados sureños y obtener votos, también puede ser miembro del Tribual Supremo y hasta presidente del país sin que nadie se escandalice. Sin embargo, hasta hace cincuenta años el odio al catolicismo en Estados Unidos era un factor social muy importante, que permitía dividir a los ciudadanos en buenos y malos. Y no importaba que entre los firmantes de la Declaración de Independencia hubiese un católico (Charles Carroll, de Maryland) y que miles de católicos sirviesen durante décadas en el Ejército, la Armada y la Administración sin ningún problema.

La fe católica fue determinante en la derrota del candidato demócrata Alfred Smith, gobernador de Nueva York, en las elecciones de 1928. Smith fue el primer candidato católico presentado por uno de los dos grandes partidos. Su fracaso pesó tanto en el establishment que el siguiente candidato católico tardó más de 30 años en aparecer.

En 1959 ya sonaba el nombre de John Kennedy como presidenciable por el Partido Demócrata. Pese a su juventud, 42 años, tenía como avales su experiencia como diputado y senador, su heroicidad en la Segunda Guerra Mundial y los contactos y la fortuna de su padre. En contra, su catolicismo, que si bien podía hacerle ganar votos en unos estados, podía restárselos en otros.

Kennedy pide un favor a Madrid

José María de Areilza, embajador de España en Estados Unidos entre 1954 y 1960, cuenta en su libro Así los he visto que el senador Kennedy le pidió una entrevista en 1959. En ella le explicó que, de ser propuesto como candidato presidencial,

no dejaría de producirse una insidiosa campaña contra él por ser católico, y utilizando entre otros argumentos el de la España confesional, cuyo régimen y legislación, inspirados precisamente en el catolicismo, mantenían una situación evidente de discriminación religiosa hacia las comunidades, capillas y templos de confesión evangélica.

Kennedy le dijo que en una reunión de obispos metodistas le preguntaron varias veces sobre la falta de libertad religiosa en la España oficialmente católica. En consecuencia, le preguntó

si no se podría hacer algo por remediar ese estado de cosas que, aparte de considerarlo injusto, causaba a España un evidente daño en la imagen que tenía ante la opinión pública de Estados Unidos y significaría para su propia candidatura un obstáculo nada despreciable en la dialéctica interna de la lucha electoral.

Y el senador añadió que en un país de raíz protestante las otras religiones habían sido reconocidas y respetadas sólo “de mala gana”.

Pocos días después, en una fiesta en la embajada de España en la que el cardenal Spellman recibió la Gran Cruz de Isabel la Católica, se presentó junto con el nuncio el cardenal Giovanni Montini, que sería elegido papa en 1963. Éste se encontraba en el país “en una misión confidencial”. En el acto diplomático, Montini y Kennedy hicieron un aparte. Areilza cuenta que más tarde supo que

uno de los objetivos de su viaje era precisamente evitar que la Iglesia católica norteamericana tomase públicamente partido global por la candidatura del presidente católico, lo cual habría dado al traste con la política seguida por la Santa Sede en aquel país que seguía viendo con notable recelo al papismo romano.

El régimen español apenas hizo algo por atender los ruegos del senador John Kennedy. Los protestantes, a diferencia de los judíos y los musulmanes, estaban mal vistos por el Gobierno franquista.

Las respuestas de Kennedy a las sospechas protestantes

Como había temido Kennedy, el asunto de la religión fue parte del debate de las primarias.

El senador Hubert Humphrey, que compitió con él por la candidatura demócrata, no tuvo escrúpulos en emplear la religión como argumento electoral. Por ejemplo, adoptó como lema de su campaña el siguiente: Dadme la religión tradicional. Peter Collier y David Horowitz, biógrafos de la familia Kennedy, escribieron:

Era una ironía que Jack tuviera que afrontar ese tema, teniendo en cuenta su actitud distanciada ante los sacramentos.

En la campaña de las primarias del Partido Demócrata en Virginia Occidental, Kennedy recurrió a su oratoria para romper el prejuicio y devolverlo, como una pelota, contra sus adversarios:

Nadie me preguntó si era católico cuando me enrolé en la Marina de Estados Unidos. Nadie preguntó si mi hermano era católico o protestante antes de que subiera al bombardero en que voló en su última misión.

Otro párrafo famoso lo pronunció en un programa de televisión como respuesta a la pregunta de qué opinaba de la separación entre las iglesias y el Estado:

Si un presidente quebranta su juramento, no sólo comete un delito contra la Constitución, por el que el Congreso puede y debe impugnarle, sino que también comete un pecado contra su Dios.

Una victoria muy ajustada

En las elecciones presidenciales celebradas en noviembre 1960, Kennedy llevó como vicepresidente al senador Lyndon Johnson; para amarrar votos en el Sur, debido a su condición de texano y de miembro de los Discípulos de Cristo, un culto protestante caracterizado por su laxitud. Enfrente tuvo a Richard Nixon, cuáquero, que además presentó como vicepresidente a Henry Cabot Lodge, exsenador por Massachusetts que pertenecía a la oligarquía protestante que había controlado dicho estado hasta que la colonia irlandesa se organizó en el Partido Demócrata; además, Kennedy le había derrotado en 1952 en las elecciones para el Senado federal.

La victoria de la candidatura Kennedy-Johnson fue por un puñado de votos populares, casi 120.000. En estados importantes por su peso en el colegio electoral, como Texas (24 compromisarios) e Illinois (27 compromisarios), la papeleta demócrata quedó primera por unos pocos miles de votos. Al final del recuento de los votos de los residentes, Kennedy ganó en California (32 compromisarios) por 36.000 papeletas, pero casi dos semanas después, cuando se contaron los votos por correo, las tornas cambiaron: Nixon se llevó su estado natal por 37.000 sufragios.

Libertad religiosa siete años después

Las relaciones entre la Administración Kennedy y el Gobierno franquista fueron malas. El primer presidente católico de Estados Unidos empleó maneras frías con el general Franco, en contraste con el respaldo que éste obtuvo de Eisenhower y Nixon, que no eran católicos. Quizá esta diferencia de trato no se debiese sólo a la faceta progresista de la política de Kennedy en Europa (respaldo a partidos democristianos y socialdemócratas frente a los conservadores y nacionalistas), combinada con la guerra de Vietnam y los planes para derrocar a Fidel Castro, sino a la falta de ayuda que recibió del franquismo durante la campaña electoral.

El régimen español levantó las trabas a los protestantes después de la declaración sobre la libertad religiosa hecha por la Iglesia en el Concilio Vaticano II, mediante la Ley de Libertad Religiosa de 1967. El franquismo hizo lo que le había pedido Kennedy siete años después, con lo que perdió una magnífica ocasión para estrechar relaciones con su principal aliado.

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

DOS NOTICIAS

1.- La web http://www.sagadanfoster.com ha dejado de existir por una serie de razones de índole técnica,  personal y profesional.

Todo su contenido pasará después de semana santa a una nueva web, mucho más completa y operativa, dónde continuaré informando de las andanzas de  Dan Foster, pero  también de una serie de publicaciones relacionadas con la literatura infantil en las que ando embarcado.

En dicha web tendrá una gran importancia el mundo del ebook y, sobre todo, las Aplicaciones Apple, un inmenso universo abierto a la creatividad en los campos más diversos. Hablaremos pröximamemte sobre él, ya que es el  futuro-presente de gran parte del sector audiovisual.

2.- LA PÚRPURA NEGRA aparece en ebook a finales de abril.

Lo hará a través de la pretigiosa editorial Literatura Con Libros y se podrá adquirir en todas las grandes tiendas de libros digitales a un excelente precio. Una edición revisada de la que podrán disfrutar todos aquéllos que no pudieron adquirirla en papel por las ciurcunstacias que rodearon la desaparición de la editorial Viamagana.

Después de semana santa os informaré más detalladamente sobre la citada edición.

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

Stephen King regresa al pasado para salvar a J. F. Kennedy

Por su interés para los lectores de CURRÍCULUM MORTIS, aquí tenéis una información del diario El País firmada por Abel Grau sobre la última novela del maestro del terror Stephen King. Una prueba más de que el tema del asesinato de JFK permanece de plena actualidad cincuenta años después del magnicidio de Dallas.

Pero….. ¿De verdad, de verdad…, John F. Kennedy murió en la ciudad tejana en 1963..?

 

Jfk2

Fotograma de JFK, de Oliver Stone.

 

Si una encuesta preguntara qué hecho histórico cambiaría usted para enmendar el curso del trágico siglo XX, la opción más votada sería seguramente eliminar a Adolf Hitler, pero a no mucha distancia seguiría la de evitar la muerte de John Fitzgerald Kennedy. ¿Cómo sería el mundo si el carismático, telegénico y mujeriego presidente estadounidense hubiera sobrevivido al atentado del 22 de noviembre de 1963 en Dallas? Esta realidad alternativa (muy estimada por la cultura pop) es la que explora Stephen King en su nueva novela, 22/11/63, que deja de lado las historias de terror y se adentra en la ciencia-ficción a través de la aventura de un profesor de instituto que regresa al pasado con una misión: cazar a Lee Harvey Oswald y salvar a JFK. Babelia te ofrece un avance de las primeras páginas de la novela -seleccionada por The New York Times en su lista de los diez mejores títulos de 2011-, que publicará Plaza y Janés la próxima semana.

 

No ha sido una historia fácil para el maestro del terror, que la ideó hace 40 años. “Originariamente intenté escribir este libro hace mucho, en 1972. Abandoné el proyecto porque la investigación que acarrearía parecía demasiado ardua para un hombre que enseñaba jornada completa”, explica King en el epílogo. “Había otro motivo: incluso nueve años después del suceso, la herida era demasiado reciente. Me alegro de haber esperado”. No ha sido tiempo perdido, que digamos. Desde entonces ha escrito unas 50 novelas (con hitos como CarrieEl resplandorItMisery…), ha vendido millones de libros, ha sido adaptado con éxito al cine y la televisión, y a pesar de ser vilipendiado por la crítica más elitista (“escritor de folletines baratos”, lo llamó el mandarín de mandarines, Harold Bloom), se ha convertido en el monarca mundial del género, creador de un universo magnético, exuberante y pavoroso. Después de todo eso, King tomó distancia. Hace un par de años rescató el proyecto y se zambulló en la abundante bibliografía sobre el magnicidio. El resultado ha convencido a la exigente crítica de The New York Times, que ha calificado la novela como “una de las mejores historias sobre viajes temporales desde H. G. Wells”.

11 22 63 stephen kingLa novela narra la aventura de Jake Epping, un maestro de instituto en un pueblo del estado de Maine, treintañero y recién divorciado, que descubre un pasadizo temporal en la despensa de un restaurante. El dueño del local, Al Templeton, le muestra el insólito hallazgo. La brecha da entrada al 9 de septiembre de 1958, exactamente a las 11.58, cinco años antes del asesinato de Kennedy. La ventaja es que, independientemente del tiempo que el viajero pase allí, al cruzar de vuelta tan solo han transcurrido dos minutos en el presente. Y todo se reinicia.

 

Al ha utilizado ese agujero temporal varias veces en incursiones breves (por ejemplo, para comprar carne de ternera a precios de hace medio siglo) pero su gran sueño siempre ha sido detener a Oswald. Con todo, ya es demasiado tarde para él, porque padece un cáncer irreversible. Pero Jake debe intentarlo. “Si alguna vez quisiste cambiar el mundo, esta es tu oportunidad. Salvar a Kennedy, salvar a su hermano, salvar a Martin Luther King. Detener los disturbios raciales. Impedir Vietnam, tal vez. Deshazte de un miserable descarriado, socio, y podrás salvar millones de vidas”. La misión, sin embargo, no es tan sencilla. No vale con localizar al francotirador y quitarlo de en medio. La autoría del magnicidio es una cuestión embarrada y Oswald podría no ser el único responsable. De ahí arranca un thriller con una doble investigación: desentrañar qué qué ocurrió realmente aquel fatídico día e indagar sobre lo que podría haber sucedido de seguir Kennedy con vida.

 

Epping asume el reto y, una vez en 1958, adquiere una nueva identidad con el nombre de George Amberson, profesor de literatura en el instituto de una pequeña localidad cercana a Dallas. Allí descubre el día a día de la América de mitad del siglo XX, que King describe con gran viveza. Son los orgullosos Estados Unidos de Eisenhower, con grandes Fords, espesas nubes de tabaco, hamburguesas como ya no se hacen, baseball “como debe jugarse” y el volcánico rock de Elvis; aunque también sea aquel país de prejuicios raciales y mujeres sometidas al varón. (Es la misma sociedad de Regreso al futuro yMad Men). Tiene cinco años para disfrutarlo. Así, la gran misión se mezcla con la vivencia íntima, y mientras sigue los pasos de Oswald comienza un romance con una joven bibliotecaria, Sadie Dunhill, en una América optimista pero atemorizada por la crisis de los misiles y el temor al holocausto nuclear. Sin destripar mucho la trama, se puede avanzar que la manipulación de la historia no es tan sencilla como plantea Al, y que incluso cuando parece que se ha logrado, sus consecuencias son imprevisibles. Valga apuntar tan solo que las biografías de personajes como Paul McCartney y Hillary Clinton sufren modificaciones notables.

 

Eso sí, quienes busquen aquí nuevas revelaciones sobre el magnicidio, no las van a encontrar, tal como advierte King. “Dos preguntas siguen pendientes: ¿fue de verdad Lee Oswald quien apretó el gatillo y, en caso de serlo, actuó solo? Nada de lo que he escrito en 22/11/63 ofrecerá respuestas a esas preguntas, porque el viaje en el tiempo solo es una interesante ficción.” Una ficción sobre el universo Kennedy que, con todo, ofrece al autor un estupendo campo de pruebas para abordar cuestiones de calado. Como ya demostraron Don DeLillo en Libra, que se adentraba en la turbulenta vida de Oswald, y James Ellroy en América, que transcurre en el mismo período (1958-1963) e indaga en las conexiones entre la CIA, el FBI y la mafia y su papel en el magnicidio.

 

En este caso, sirve a King de excusa para meditar -apunta Erroll Morris enThe New York Times– “sobre la memoria, el amor, la pérdida, el libre albedrío y la necesidad. Es un cañón de novela, llena de respuestas a las preguntas: ¿Puede un hombre marcar la diferencia? ¿Se puede cambiar la historia, o vuelve a su sitio de un chasquido como una goma elástica? ¿El amor triunfa por encima de todo? (El gran tema)”. Y aunque al principio dijimos que King deja de lado el terror, no es exactamente así. Como señala Morris, en 22/11/63 el horror está imbricado en el día a día, es algo a la vez familiar, indiferente a los seres humanos e inexorable: es el tiempo.

Puedes leer aquí las primeras páginas de 22/11/63

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

APARECE OTRA AMANTE DE KENNEDY

Por su interés para los lectores de CURRÍCULUM MORTIS, reseño a continuación un reportaje aparecido en el diario EL MUNDO.

 La pregunta es… ¿Dirigía JFK los destinos de USA y el mundo desde la cama? ¿Salió alguna vez de ella? ¿O, por el contrario, es verdad la tesis que aparece en CURRÍCULUM MORTIS  de que todo fue un colosal montaje?

 

 

La becaria que perdió su virginidad con Kennedy

  • Una mujer de 69 años narra detalles de alcoba de 18 meses con el presidente
  • Cuenta que le instó a mantener relaciones con un asesor delante de él
  • ‘Prefiero a mis hijos comunistas que muertos’, dijo en la crisis de los misiles
Portada del libro.

Portada del libro.

Compartió alcoba, y secretos, con uno de los hombres más poderosos del mundo hace medio siglo. Le llamaba “Mr. President”, jamás por su nombre de pila. En ‘Once Upon a Secret: My Affair with President John F. Kennedy and Its Aftermath’ (“Érase una vez mi secreto. Mi ‘affair’ John F. Kennedy y sus secuelas”), Mimi Alford, de 69 años y ex administradora de una iglesia en Nueva York, cuenta cómo hace 50 años perdió la virginidad en el dormitorio del entonces presidente de EEUU y su mujer, Jackie, y comenzó un fogoso romance de 18 meses, siempre según su versión.

En 1962 entró a hacer prácticas de verano como becaria de la oficina de prensa de la Casa Blanca. Alford desgrana los detalles íntimos del comportamiento del mandatario asesinado en un libro repleto de explosivas declaraciones, recogidas por el New York Post, en las que señala que Kennedy le instó a mantener relaciones sexuales con uno de sus asesores delante de él y que, durante la ‘crisis de los misiles’ en 1962, uno de los puntos más críticos de la Guerra Fría entre EEUU y la URSS, llegó a decirle: “Prefiero a mis hijos comunistas que muertos”.

Todo empezó, según su testimonio, cuatro días después de comenzar el trabajo, cuando recibió una invitación para utilizar la piscina de la Casa Blanca. Allí se presentó el presidente, que entonces tenía 45 años y nadaba a diario, casi siempre a mediodía, para combatir sus dolores de espalda. – “¿Te llamas Mimi, no?”. -“Sí, señor”.

Portada de la versión para Kindle.Portada de la versión para Kindle.

Su relato no ahorra en detalles de cómo fue conducida al dormitorio, cómo le desabrochó su blusa o cómo le quitó la ropa interior. Incluso cuenta que él se dejó, aquella primera vez, la camisa puesta cuando se acostaron. “Lo has hecho antes?”, le preguntó él. “No”, contestó ella. – “¿Estás bien?”. -“Sí”.

Al respecto, cuenta Aldorf: “El hecho de que me deseara el hombre más famoso y poderoso de América solo aumentó mi sensación de que cualquier resistencia no era una opción. Por eso es por lo que no le dije que no al presidente. Es la mejor respuesta que puedo ofrecer”. Aquella primera vez, recalca, fue la única en el dormitorio del matrimonio Kennedy.

En la bañera con patitos de goma

Fue un amante que en el sexo era “variado y divertido”, comenta. Incluso compartieron bañera con patitos de plástico a los que el presidente ponía nombres de su familia e inventaba historias. Le enseñó a hacer huevos revueltos y escuchaban juntos a Tony Bennett y Frank Sinatra. También se divertían cantando temas del musical ‘How to Succeed in Business Without Really Trying’ (‘Cómo triunfar en los negocios sin apenas proponérselo’).

Añade la autora de estas polémicas revelaciones que siempre hubo distancias insalvables. “Nunca nos besamos. El abismo que había entre ambos, en edad, poder y experiencia, garantizaba que nuestro affair nunca se convertiría en algo más serio”.

Llegaron a pasar noches juntos, estuvo en su yate y se citaron después de que ella regresara a la universidad en septiembre, siempre que él le llamaba bajo el seudónimo de Michael Carter y le enviaba un coche oficial. Antes de marcharse, ella le regaló un vinilo que habían escuchado juntos, ‘Autumn Leaves’, de Nat King Cole, repleto de hojas de árboles en su interior. “Intentas hacerme llorar”, le dijo. “No, señor Presidente. Intento que me recuerde”, contestó la joven.

Drogas y sexo con sus amigos

En sus libro de memorias cuenta que no siempre le resultó agradable estar al lado del presidente. Como una noche en que éste le dio a oler ‘popper’, una droga que se usa con fines sexuales. “Me dio miedo y me fui llorando a mi habitación”, recuerda.

En otra ocasión, Kennedy se le acercó durante otro de los baños a medio día en la piscina y le susurró que su asesor Dave Powers andaba “algo tenso”. Ella descifró el mensaje: “Era una llamada, un desafío para que le hiciera sexo oral a Dave Powers. No creo que él pensara que iba a hacerlo, pero me avergüenza reconocer que lo hice… mientras el presidente nos miraba en silencio“, afirma, y agrega que él se disculpó más tarde.

Sin embargo, en uno de sus últimos encuentros volvió a hacerle una petición similar. También le instó a que se “encargara” de su hermano Ted, que necesitaba “un poco de relajación”. Ahí es cuando la autora de estas memorias manifiesta que se plantó y le dio un categórico no.

Durante el romance tuvo un “susto”. Una falsa alarma de embarazo. El aborto estaba prohibido, pero ya le habían arreglado una cita. Además, cuenta que en esos meses cuenta que le vio llorar una vez, por la muerte de su hijo Patrick Bouvier Kennedy, que nació prematuro y falleció a los dos días.

Se vieron por última vez siete días antes de que Kennedy viajara a Texas: “Nos abrazamos y me dijo que ojalá pudiera ir con él, que me llamaría cuando volviera. Yo le dije que recordase que me iba a casar. ‘Lo sé, pero te llamaré de todas formas’, me dijo”.

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

CURRÍCULUM MORTIS EN “SOLIENSES”

“Solienses ” es una web cultural de referencia en toda la zona cordobesa del Valle de Los Pedroches. Fundada y dirigida por Antonio Merino, su influencia va mucho más allá del mero ámbito cultural en sentido estricto, extendiéndose a todo el tejido social y político.

MÁS QUE ACCIÓN, FRENESÍ.

 O, como dice la editora Lola Portal refiriéndose a la novela que le encarga escribir a Dan Foster: “¡Un thriller del copón!”.

Así es Currículum mortis, la última novela de Luis Murillo. El protagonista, un periodista que investiga en Estados Unidos sobre asesinatos múltiples, se topa de repente con una serie de indicios que le llevan a descubrir uno de los grandes misterios de la historia reciente (sobre el cual, por desgracia, la propia portada del libro ofrece tantas pistas que lo hacen previsible).

Toda la novela se desenvuelve en un torbellino de acción frenética que nos presenta a Foster desayunando en San Francisco, almorzando en Manaos (Brasil) y pasando la noche en un hotel de Punta Cana (República Domincana), quizás habiendo hecho escala, mientras tanto, en Dallas y en Richmond. El periodista coge el avión como quien toma un taxi y en esa carrera de descubrimientos Luis Murillo despliega su maestría en el arte de atrapar al lector para que, una vez sumergido en la trama, con sus trampas y excesos, le resulte imposible abandonarla y sienta la necesidad (más aún, la ansiedad) de saber qué viene después, qué nuevo giro nos aguarda, que nuevo secreto intermedio acecha, aunque el final lo hayamos adivinado casi desde el principio. Al igual que sucedía con su anterior entrega, La púrpura negra, la nueva novela de la saga Dan Foster constituye un brillante ejercicio de estricta intriga narrativa que se desenvuelve entre organismos paraestatales secretos de la gama Millenium y enamoradizas agentes de la CIA de la fábrica 007, sin concesiones a cualquier reflexión, cuando la política hubiera sido tan oportuna.

En medio de tanto cosmopolitismo no falta espacio para el terruño: los agentes de la CIA quedan a comer en Pedroches Valley, un restaurante español radicado en Georgetown. Cuando concluyen sus casi quinientas páginas el pulso del lector vuelve a sus niveles y uno, abandonado a la convención, agradece el buen rato pasado, que no es poco. ANTONIO.

 COMENTARIOS

 RAFA ANTÓN | domingo, febrero 12, 2012 1:10:00 PM He leído la novela de Murillo y coincido en un 90 por ciento con la crítica firmada por Antonio. No recuerdo una narración tan entretenida en muchos años. Yo me la leí el verano pasado en un fín de semana, cuando me la había llevado para tener lectura en los quince dias de vacaciones.

Jmanuel Romero.Cuenca | miércoles, febrero 15, 2012 6:29:00 PM También yo he leído la novela y la verdad es que me ha sorprendido gratamente el comentario de Antonio que de forma breve y certera ha sintetizado el contenido y sobre todo la intriga y la trepidante acción de la novela. Muy atinada y peliculera la comparativa de los organismo paraestatales de Milenium y los agentes de la CIA tipo 007, sin olvidar al Pedroches Valley, muy bueno. El tema, la intriga y la acción me llevaron al final de la novela demasiado deprisa y eso me “costó” una segunda lectura más pausada y placentera.

Luis Murillo | jueves, febrero 16, 2012 4:46:00 PM Gracias por la crítica y por los dos comentarios. Y, sobre todo, porque los tres abundan en mi primordial intención al escribir tanto CURRICULUM MORTIS como LA PURPURA NEGRA: entretener, entretener, entretener.

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

¿QUE OCURRIÓ EN EL AVIÓN QUE TRANSPORTABA EL CADÁVER DE KENNEDY?

Por su interés, tanto para los lectores de CURRÍCULUM MORTIS como de los aficionados a la Historia, reproduzco a continuación un interesante trabajo publicado por Víctor Fernández en el diario “La Razón”.

Como podréis deducir, el vuelo del avión presidencial desde Dallas a la Casa Blanca se convirtió en un nido de sospechas que deja abiertas más incógnitas de las que aún existen.

 

  • Johnson y Kennedy fotografiados el 10 de agosto de 1960 en el Capitolio

Johnson y Kennedy fotografiados el 10 de agosto de 1960 en el Capitolio

La casualidad ha hecho que en las últimas semanas se hagan públicas diferentes grabaciones relacionadas con la última parte de la vida del presidente John F. Kennedy. Si hace poco la biblioteca que lleva su nombre desclasificaba diferentes documentos sonoros, todos ellos conversaciones mantenidas en el Despacho Oval poco antes del fatídico viaje a Dallas, estos días los Archivos Nacionales de Washington han revelado dos horas y media de grabación en el Air Force One, el avión presidencial, durante el vuelo que trasladó el cadáver de Kennedy hasta la capital de Estados Unidos y en el que Lyndon B. Johnson juró su cargo como nuevo presidente.

Hasta la fecha se contaba solamente con unos 40 y pocos minutos conservados en los archivos de la Lyndon B. Johnson Library. Lo que ahora sale a la luz extiende ese tiempo hasta las dos horas y 22 minutos. El documento permanecía entre los efectos personales de uno de los asesores militares de Kennedy y Johnson, el general Chester Clifton, fallecido en 1991. En el momento del asesinato, Clifton fue uno de los responsables de poner en marcha la maquinaria relacionada con la seguridad nacional que, como se ha visto posteriormente, fue uno de los terrenos más fértiles para las futuras teorías de la conspiración.

La grabación del militar ha permanecido durante todo este tiempo en manos privadas. Forma parte de la colección de la firma Raab Collections, especializada en documentos y autógrafos históricos. Se pide medio millón de dólares por las cintas originales, aunque una copia ha sido depositada en los Archivos Nacionales y puede escucharse íntegramente en la página web de esta institución.

El avión presidencial fue uno de los muchos escenarios del caos tras confirmarse la muerte de Kennedy. Johnson se negaba a salir de Dallas sin el cadáver de su antecesor, algo que provocó que los médicos de la capital tejana no pudieran practicar, como dice la Ley, la autopsia al presidente. Por eso, muchos han visto en los actos de Johnson una especie de huida del lugar del crimen. Las cintas reflejan algo de todo eso, aunque no se puede escuchar, por ejemplo, la voz de otros protagonistas de ese día, como Jacqueline Kennedy.

En una caja pesada
El Air Force One estuvo en contacto con la Sala de Situación de la Casa Blanca y con otro avión en el que viajaban miembros del gabinete presidencial de vuelta de Tokio, entre ellos el secretario de Estado Dean Rusk. Hay otro detalle interesante, como son las peticiones de localizar con urgencia al jefe de Estado Mayor de la Defensa, el general Curtis LeMay, uno de los más notables enemigos en el Pentágono de los Kennedy.

Por las grabaciones podemos saber que Rusk preguntó qué había pasado exactamente, cómo había sido asesinado el presidente. «Aparentemente dispararon a Kennedy en la cabeza», contesta una voz masculina desde la Sala de Situación de la Casa Blanca, añadiendo que «cayó boca abajo en el asiento trasero del coche. Había sangre en su cabeza. La señora Kennedy gritó “¡Oh, no!” y trató de levantar su cabeza».

En la copia sonora de la LBJ Library habían desaparecido todas las menciones a LeMay, lo que ha abierto no pocas sospechas. Gracias a Raab Collections y a los Archivos Nacionales ahora conocemos algo más. Uno de los ayudantes del general, el coronel Dorman, se puso en contacto con la Sala de Situación de la Casa Blanca, asegurándoles que LeMay estaba volando en un avión C-140, cuyos tres últimos números eran 497 y cuyo nombre en clave era «nieto». Dorman aseguraba en la grabación que «quiero hablar con él. Cualquier retraso, sería demasiado tarde».

Otra de las voces en el Air Force One es Jerry Behn, responsable del Servicio Secreto, encargado de la seguridad del presidente. A lo largo de una conversación privada, Behn preguntaba sobre la disposición del cadáver del presidente. Se le contestó que tras el aterrizaje el cuerpo sería trasladado en helicóptero hasta la base naval de Bethesda, donde se le practicó la autopsia. Una voz respondió que el cuerpo estaba guardado en una caja pesada, por lo que aconsejaba una ambulancia en vez de un helicóptero.

El registro sonoro también permite conocer la llamada que Johnson hizo a Rose Kennedy para darle el pésame por la muerte de su hijo. «Rezo a Dios para preguntarle si hay algo que pudiera hacer por usted. Quiero decirle que estamos de duelo por usted», afirmaba Johnson. La matriarca replicó agradecida porque «sé que usted quería a mi hijo y mi hijo le quería a usted».

Lo que no se recoge en las cintas es un hecho llamativo. Sentada entre ese caos, Evelyn Lincoln, la secretaria de JFK, redactó para ella una hoja con los posibles sospechosos del asesinato. Hay muchos nombres, como el KKK, Nixon, Diem, Hoffa o la CIA, pero quien encabeza este peculiar listado es «Lyndon».

«No hay final»
La lista de los sospechosos contiene una nota. Evelyn Lincoln escribía en ella que «no hay final para una lista de sospechosos de conspirar en el asesinato del Pres. Kennedy. Muchas facciones tenían motivos para desear la muerte del joven presidente». El manuscrito se subastó esta semana.

 

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario